lunes, 12 de julio de 2010

Un resquicio de luz sigilosa diurna

Se auguraba una proeza histórica... Mientras tanto observaban aquel mecanismo, irrefutablemente boquiabertos, que se hallaba encima de un mueble de castaño, apenas desgastado por el tiempo y sin ninguna mota de suciedad. Alrededor de la camilla se encontraban ,anclados cual bote en la orilla del mar a punto de partir al mismo puerto, cosa que resultaba bastante trivial, claro que indiscutiblemente sólo unos pocos la discerníamos. Sabían que no iban a percibir ningún honorario por aquellas horas en vano frente al televisor, ni que tampoco iban como buenos samaritanos a contribuir a las adversidades que tanto rugen. No decidí adentrarme en tal artilugio con algún fin que tal vez no pudieran adivinar mis sentidos. Me dirigí como el soplo de las cumbres montañosas rauda calle abajo con aires renovados inevitablemente. Lo mío ya no era ningún presagio de esos que me corroen a menudo sino que era un hecho....Me aproximaba hacia la persona más increiblemente dulzona que he conocido... hasta también conseguía aflorar en mi ese carisma tan mermado que llevo a mis cuestas a veces y otras le doy carta la libre las pocas. Le conté tras ese manojo de nervios incontenibles ,que se apoderaban de mi ser en ese momento, la noche tan variopinta de emociones que tuviera en el recuentro directo e indirecto con mis dos "amores" prácticamente, cada uno a su tiempo seguramente o tal vez todavía perviviera ese cúmulo de sensaciones que sólo él me producía al verle como si una estrella fugaz pudiera traspasar las puertas más blindadas, eso es algo que está suficientemente plasmado por mi parte y no pormenorizaré os lo garantizo. Vaya cuesta concentrarse y trasladarse de nuevo al núcleo...En definitiva tengo al amigo más sensacional del mundo y sería contraproducente seguir mi ensayo después de la impresiones extremas que ambos dos instauran en mi tan vívidas quizás.