miércoles, 24 de junio de 2009
Larguirucha Sally (en honor a Laura)
Un día por causas ajenas al destino me topé con una persona que con solo observarla se notaba que era ese tipo de gente que desprende haces de alegría. En mitad de la oscura noche, entre una variedad de luces singulares, se encontraba ella tal luciérnaga emanando su propia luz. Era luminosa, recuerdo que negra por lo que entiendo o quizás las luces no fueran brillantes. En una de sus emisiones me cegó esa luz fluorescente que era tan directa como transparente, no daba crédito, resultaba alguien tan especial en ese primer encuentro...Transcurridos unos días recuerdo que estaba interesesada en contactar con ella, contarle mis desventuras, hablarle de mí misma. Lo logré y hasta mantuvimos largas conversaciones que sólo las dos entendíamos a la perfección. Me pareció curiosa esa similitud que había entre las dos en cuanto a pareceres, como el más reciente tan verdadero "El hombre nace no se hace" que ya pasará a la posteridad por el convencimiento. Continuamos manteniendo esa comunicación que nunca dejó de evadirse, como mucho pudo quedarse en "standby" o en parón circunstancial por motivos de vital importancia para ambas. Siempre estuvimos ahí preocupándonos una por la otra, aunque fueran cosas más cotidianas, siempre encontrábamos las palabras casi exactas aunque ella es exacta y yo el casi. Imaginaba yo tan crédula que las luciérnagas no salen de día pero esta vez, estaba allí Sally, la encontraba sin haces de ningún tipo, lo que resultaba infrecuente, hasta que me confesó que una pequeña antena se le había soltado. En un primer momento pensé que podía resultar trágico pero...¿No podíamos hacer nada por ese apagado animalillo? Claro que podíamos, teníamos únicamente que volver a alumbrar entre todos esa antenita graciosa que le salía de media lado. Con esto finalizo diciendo que siempre seré esa persona que en horario diurno o nocturno tendrá en abierto una gran carta de luces fluorescentes que harán que la luciérnaga resplandezca con la mayor intensidad que nunca se haya esperado nada ni nadie.
lunes, 8 de junio de 2009
La princesa de ojos oscuros (Historia que escribí en mi niñez)
Érase una vez, una niña de ojos oscuros que vivía en lo alto de la montaña, en una casa cubierta por la nieve fría y blanquecina que se quedaba amontonada en las profundas e inacabables laderas. Ella era muy humilde y no podía tener todo lo que tenían los demás, estudiaba aquellos viejos libros por la noche y le contaba todas sus peripecias a su anciana madre. Siempre de semblante triste, no era feliz porque nadie le contaba de su familia, era todo un gran halo misterio. No dejaba de preguntar a su madre por aquel padre que nunca tuvo, ella se ponía seria y lo único que decía era que no fuera impertinente. La niña un día cansada de aquel silencio que ahondaba a su madre, decidió investigar por sus propios medios. El problema que tenía era que su madre era muy humilde y no tenía dinero para poder bajar al pueblo y preguntar por su padre, así que por su propios medios tras un duro trabajo hizo una especie de trineo con ruedas para poder llegar. Lo que encontró fueron miradas que daban a entender que sabían algo del paradero de su padre, tras descansar en un banquito al lado de las pastelería, se dirigió a una señora que le parecía familiar, y le preguntó si sabía quién era su padre. Ella le respondió que sabía más de lo que creía; y a la hermosa niña se le iluminaron los ojos de tal manera que podía iluminar la calle gris en la que se encontraba. La señora dijo que su parde era Alejandro Ruiz de León, el rey. Él era un rey lleno de amargura y dolor porque su mujer solo tenía hijos varones y él solo quería tener una hija, una princesa, esa hija que el tuviera con una campesina la cual no reconocía...
domingo, 29 de marzo de 2009
Los parajes de la inexactitud
No cabía la menor duda, resultó cierto. Al menos albergaba una mínima esperanza de que esas palabras inconclusas, eso símbolos ya ilusorios.. me llevaran a un mismo destino. No fue como esperaba pues ya se habían disipado totalmente. Se había roto la comunicación, como cuerda en guitarra o como un collar de perlas en su impacto contra el suelo. Creo que si... Eso era, una de esas perlas blanca, brillante y pálida. Ya no tenía voluntad de proseguir en los parajes de la intuición. Sé que podría resultar deslumbrante, incluso todo un descubrimiento de lo oculto y puede que nunca me equivocase en mis aciertos o desaciertos pero era sumergirse en un mundo demasiado distinto. No sé el como y el por que dejé que me encandilase con todos esos puntos suspensivos, que hoy más que nunca se apoderan del dolor de nuestra historia que se encuentra apagada cual candil.. No quiero volver a toparme con inexactos que busquen radicalmente mi capacidad de resolución. Tal vez me encuentre con otro tipo de autores a los que les invada la simpleza en sus textos, que sepan quitar un punto para decirme lo que sienten desde el corazón y prometo tenerlo en cuenta. Ahora seré más cautelosa a la hora de mis pálpitos para que no resulten tan decisivos como siempre. Si consigo dejarlos a un lado quizás realmente lo estaré dejando todo en manos de mi corazón, lo cual será un tanto complicado porque hay cosas que hacen mella irreversible a mí pesar y que pueden dar a la negativa en muchos casos. Se cierra un capítulo de mi vida en el que descubrí una habilidad que desconocía, volví a ilusionarme con alguien después de un período espaciado de tiempo y supe valorar más la amistad de mucha gente que estuvo a mi lado viviendo la historia conmigo en cierta forma, pues de manera indirecta los inmiscuía demasiado en mis análisis de lo que creía una utopía ciertamente.
martes, 17 de marzo de 2009
El verdadero sentido de las palabras
Quizás no halle más verdad irrevocable que esta que les voy a expresar a continuación. La denomino con este adjetivo porque es una calificación precisa de lo que para mí supone su conocimiento. Se trata de algo irreflexivo que tengo la capacidad de intuir por medio de las palabras. Me ocurrió una vez cuando por casualidad leí un fragmento en el que se detallaban muchos elementos poco claros y que resultan confusos para cualquier mente. No salía de mi asombro con esos símbolos tan comúnmente usados pero que a su vez tanto ocultaban en su interior. Me entró una repentina curiosidad que supe fraguar cuando me puse en contacto con el autor, cuando le hable de mis primeros pálpitos pensaba que era una surrealista nata hasta creo que no supo dar crédito a lo ocurrido. Tan cierto todo resultaba, uno significaba un sarcasmo camuflado, otros el reflejo de lo obvio, otros la ensoñación. Siempre había creído en las casualidades pero eso superaba hasta los límites imaginarios. Al principio se mostraba deconfiado tanto que hasta hoy me lo parece y sabe que no me equivoco nunca, soy su ciencia exacta. Luego con el tiempo me fue mostrando más esos dichosos símbolos con afán de que los nos los dedujera o tal vez sí. Teníamos una especie de comunicación que se había convertido en nuestra pues solo él la asimilaba tal cual. Con el tiempo se iba desvaneciendo debido a factores de la infatigable rutina, uno estaba emprendiendo nuevos proyectos otro rehacía su vida después de un período de inactividad. Al fin regresaba ese reinicio que tanto anhelábamos de descifrarnos mutuamente con tantos acertijos encubiertos. Volvíamos a ser uno de nuevo, ya con ganas de acelerar el proceso y trasladarlo al plano de nuestras vidas, suponía un gran paso después de tanto tiempo sin pérdida en el error pensé pero no podía ser verdad era mi sueño, mi yo. Hasta que llegado el momento no se produjo tal acontecimiento no íbamos a convertirnos en signos ni en palabras. Se quedaba todo en los textos cotidianos que nos enviábamos con tanto cariño intuitivo finalmente..
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